DESARROLLAR Y MEJORAR LA VELOCIDAD LECTORA
1. Todos tenemos la posibilidad de leer bien y rápido.
Cualquier persona puede perfeccionar su capacidad lectora. Puede multiplicar por 2, 3 ó 4 su velocidad habitual sin menoscabo alguno de su capacidad de de comprensión y asimilación
Aunque muchos no lo creen, hay experimentos que demuestran que los lectores rápidos son los que mejor captan el sentido de lo leído, ya que puede hacerse con las relaciones internas del texto y con las particularidades de su estructura en un período de tiempo más breve. Son los que saben sacar mayor partido del tiempo dedicado a la lectura. Lo ideal sería poder leer tan rápido como fluye el pensamiento, que siempre es mucho más rápido que el proceso de percepción visual. Muchas personas tras un largo proceso de entrenamiento llegan a acercarse a este ideal.
2. Las palabras son imágenes.
La mayoría de las personas hemos aprendido a leer con métodos silábicos o fonéticos; hemos llegado al significado lexical de las palabras por la unión de letras o sílabas. Esto lo seguimos haciendo cada vez que nos encontramos con palabras desconocidas; pero llega un momento en que no necesitamos la decodificación, reconocemos la imagen de la palabra completa de un solo golpe de vista. Si nuestro cerebro fuese un ordenador podría decirse que tendríamos una carpeta en la que estarían guardadas todas las palabras de las que reconocemos su imagen (ortografía). Esta carpeta no sería exactamente la misma que la de las palabras totales que conocemos, no. Sabemos el significado de muchas más palabras, aunque tengamos dudas sobre su ortografía.
Cuantas más veces hayamos utilizado una palabra más fácilmente la reconoceremos. No existe mejor herramienta cerebral que la magia de la repetición.
La retina de cada uno de nuestros ojos tiene 130 millones de receptores de luz, lo que quiere decir que en conjunto disponemos de 260 millones de receptores de luz.
¿Qué porcentaje de los ojos cree usted que está destinado al foco «claro» o central, y qué porcentaje al foco «lateral» o periférico?
En realidad, el foco central sólo precisa del 20% del sistema ojo/cerebro, mientras que el foco periférico utiliza nada menos que el 80%. Esto significa que, de los 260 millones de receptores de luz que trabajan para nosotros, más de 208 millones se dedican a la visión periférica.
¿Por qué un porcentaje tan alto? La razón es que casi todos los hechos que tienen lugar en el universo ocurren alrededor de nuestro foco central, y es vital para nuestra supervivencia que el cerebro esté al corriente de todos los cambios que se producen en nuestro entorno para dirigirnos hacia lo que necesitamos y apartarnos del peligro.
Los métodos tradicionales de enseñanza de lectura se concentran sólo en el foco central, por lo cual se usa menos del 20% de la capacidad visual disponible, y además de forma inadecuada.
3. Sonidos y signos.
Nuestro idioma, podríamos decir, es un "idioma limpio", la correspondencia entre los signos y su sonido es casi perfecta. Podemos leer con correcta pronunciación cualquier palabra; e igualmente, a través de la ruta fonológica podemos escribir cualquier palabra que oigamos aunque nunca la hayamos visto ni oído. En idiomas como el inglés, alemán, francés, … esto no es posible, sonido y grafía no siempre coinciden. Nuestro idioma tiene por tanto una gran ventaja, pero también el gran inconveniente de la ortografía: nos aventuramos a escribir cualquier palabra aunque no la veamos previamente. Esto es un gran error, puesto que si no la vemos difícilmente podremos escribirla con corrección; pero nos han acostumbrado a arriesgarnos aunque con ello tengamos un enorme riesgo de no escribirla correctamente (vuela-buela, 50% de posibilidad de acertar; huevo-uevo-huebo-uebo, 25%; …).
La ortografía junto con las técnicas de escritura supone apenas el 5-10 % de entre todos los aspectos del lenguaje, es nuestra carta de presentación en un escrito, y las faltas de ortografía son social y culturalmente inaceptables.
Los resultados de trabajar las normas ortográficas -como hemos hecho toda la vida- no nos dejan satisfechos. Conocemos profesionales con estudios universitarios con problemas de ortografía.
Sólo 1 de cada 14 palabras está sometida a alguna norma ortográfica. ¿Y las otras 13? Por lo general hay un cierto desconocimiento de cómo tratar al 93% de las palabras que no se someten a normas, y son demasiadas.
Nadie pone faltas de ortografía por maldad o desidia (el mismo trabajo cuesta escribir bicicleta que vicicleta), si lo escribimos mal es simplemente porque no vemos la palabra -en ortografía la mejor ruta de aprendizaje es la visual. Convendría que todos los docentes conociesen la manera de trabajar esta posibilidad.
4. Cómo construye nuestro cerebro el significado de lo leído.
La información de lo leído llega al cerebro a través de los ojos. Éstos, en el proceso de lectura avanzan a saltos haciendo pequeñas detenciones en diversos puntos de las líneas. A estas breves detenciones se les llama fijaciones y están en estrecha relación con la velocidad y la comprensión de lo leído. Es precisamente en cada una de las detenciones donde el cerebro construye el significado de lo leído.
Haz la experiencia de observar detenidamente los ojos de una persona cuando lee y podrás comprobar que el iris no se desplaza de izquierda a derecha de forma rectilínea, sino dando pequeños saltitos (para realizar la prueba basta con que la persona que lea se coloque el libro a la altura de los ojos frente a la persona que observa y así puede ver los movimientos de éstos). Podemos contar los saltos que se producen por renglón. Cuantos menos movimientos, mayor competencia lectora y viceversa. En el caso de la siguiente figura, el lector ve la imagen de una sola palabra en cada movimiento.
Éste sería el nivel de competencia mínimo para comprender lo que se lee. Por debajo de esta competencia lectora no habría comprensión, ya que nuestro cerebro construye el significado de lo leído en cada fijación, es decir, donde están las flechas rojas; y aunque en este caso las dos primeras palabras (En el) carecen de significado, tras la lectura de la tercera (río) comienza a tomar sentido la frase.
El cerebro construye significado de donde lo hay. (En / el / río / juego / con / el / agua)
La siguiente figura representa la lectura silábica. En este caso la comprensión es imposible pues ninguno de las sílabas leídas (En / el / rí / o / ju / e / go / con / el / a / gu / a) tiene significado por lo que nuestro cerebro no puede construir significado alguno, no existe tal en ninguno de los fragmentos leídos.
Las siguientes figuras representan sucesivamente mejores competencias en la lectura al ver de una sola fijación 2, 3, 4, o más palabras.
El cerebro humano tiene la capacidad de ver líneas completas, párrafos, e incluso páginas de un solo golpe de vista.
LEER ES CONSTRUIR SIGNIFICADOS. Cuando hablamos de lectura, por tanto, nos estamos refiriendo siempre a lectura comprensiva.
Cuanto mayor sea el número de palabras que vemos en cada fijación, nuestro cerebro construirá mayor cantidad de significado.
Tomado por el profesor Carlos Vielma de la página web http://recursos.educarex.es/escuela2.0/Lengua_Castellana/velocidad-lectora/acciones/manual/manual.html con fines instruccionales para la cátedra Lengua Española del II de Preescolar. CUAM Yaracuy. Noviembre 2010
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